El feminismo en Finlandia: qué ha logrado el feminismo y qué falta por hacer

Foto: Samantha Azacón, Finlandia Hoy

Finlandia suele aparecer en los rankings internacionales como uno de los países más igualitarios del mundo. Sin embargo, detrás de esa imagen también existe una historia de lucha feminista que comenzó hace más de un siglo y que continúa hoy con nuevos debates y reivindicaciones.

El país nórdico fue pionero en derechos políticos para las mujeres. En 1906, Finlandia se convirtió en el primer país de Europa en conceder a las mujeres el derecho a votar y presentarse a elecciones. Un año después, en 1907, diecinueve mujeres fueron elegidas para el Parlamento finlandés, un hecho histórico en aquel momento.

Desde entonces, el movimiento feminista ha tenido un papel importante en la construcción de políticas públicas orientadas a la igualdad. Medidas como el amplio sistema de bienestar, las políticas de conciliación familiar y laboral o los permisos parentales compartidos han contribuido a reducir algunas de las desigualdades tradicionales entre hombres y mujeres.

En las últimas décadas, Finlandia también ha destacado por la presencia de mujeres en posiciones de poder político. El país ha tenido varias primeras ministras y presidentas, entre ellas Tarja Halonen, presidenta entre 2000 y 2012, y Sanna Marin, quien se convirtió en una de las jefas de gobierno más jóvenes del mundo cuando asumió el cargo en 2019.

Sin embargo, los colectivos feministas señalan que aún existen desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la brecha salarial, la violencia de género y la desigualdad en algunos sectores del mercado laboral. Aunque Finlandia se sitúa entre los países más avanzados en igualdad de género, las organizaciones feministas recuerdan que la igualdad plena todavía no se ha alcanzado.

Las estadísticas muestran que aún existen desigualdades importantes. La brecha salarial de género se sitúa alrededor del 16%, lo que significa que las mujeres ganan aproximadamente 84 céntimos por cada euro que gana un hombre. Además, la violencia de género sigue siendo un problema relevante: estudios europeos indican que casi la mitad de las mujeres finlandesas han sufrido algún tipo de violencia física, psicológica o sexual a lo largo de su vida. A pesar de estos desafíos, el país mantiene altos niveles de participación política femenina, con alrededor del 46% de los escaños del Parlamento ocupados por mujeres.

En los últimos años también han surgido nuevas corrientes dentro del feminismo finlandés que incorporan perspectivas interseccionales, abordando cuestiones como el racismo, los derechos de las minorías o la situación de las mujeres migrantes.

Cada 8 de marzo, miles de personas se manifiestan en ciudades como Helsinki para recordar que la lucha por los derechos de las mujeres sigue vigente. Estas movilizaciones reflejan cómo el feminismo en Finlandia combina una larga tradición histórica con nuevas generaciones que continúan impulsando cambios en la sociedad.

Foto: Finlandia Hoy