
Foto: Samantha Azacón, Finlandia Hoy
El 12 de enero de 2026, el diario sueco Hufvudstadsbladet publicó un reportaje que analiza las posturas divididas entre venezolanos residentes en Finlandia tras los recientes acontecimientos en Venezuela, entre ellos el ataque en Caracas y la salida de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El artículo muestra cómo estos hechos han reavivado profundas diferencias dentro de la diáspora venezolana respecto al papel de Estados Unidos y al futuro político del país.
Para el reportaje, Hufvudstadsbladet entrevistó a dos venezolanos que viven en Finlandia y que decidieron no utilizar sus nombres reales por temor a posibles represalias contra familiares que permanecen en Venezuela. Sus testimonios reflejan visiones opuestas que conviven dentro de la comunidad venezolana en el exilio.
Uno de los entrevistados, Gustavo García, residente en Finlandia desde la década de 1970, es descrito como simpatizante del chavismo. Tras viajar a Venezuela en 1999 y presenciar la llegada de Hugo Chávez al poder, García mantiene una postura crítica frente a la intervención estadounidense y sostiene que la mayoría de los venezolanos dentro del país rechazan la influencia de Estados Unidos y continúan apoyando al chavismo.
En contraste, Verónica y Matilda, quienes llegaron a Finlandia en 2008, expresan una visión distinta. Verónica afirma que los acontecimientos de comienzos de enero representan algo que una parte de la población venezolana ha esperado durante años, luego de múltiples intentos fallidos por lograr un cambio político interno.
El artículo subraya que no existe un consenso entre los venezolanos, ni dentro ni fuera del país, sobre si una potencia externa debería decidir el rumbo de Venezuela. Mientras algunos sectores, movidos por la desesperación, podrían aceptar una fuerte influencia estadounidense como salida a la crisis, otros temen convertirse en piezas de un juego geopolítico.
Asimismo, Hufvudstadsbladet cita una encuesta publicada por The Wall Street Journal y realizada por Atlas Intel, según la cual el 64 % de los venezolanos en el exterior apoya una intervención estadounidense, frente al 34 % dentro de Venezuela, evidenciando una clara diferencia de percepciones entre la diáspora y la población residente en el país.
Según el reportaje, quienes viven en Venezuela, tras años de sanciones, escasez y amenazas de violencia, suelen mostrar mayor desconfianza hacia las intenciones de Estados Unidos, influenciados por experiencias previas de intervenciones en la región. En este contexto, se han registrado protestas en Caracas y otras ciudades contra las acciones estadounidenses.
El artículo concluye que, aunque existe un deseo generalizado de democracia, no hay un respaldo mayoritario a una tutela extranjera. Tanto dentro como fuera de Venezuela, la mayoría rechaza la idea de un liderazgo percibido como subordinado a Washington, siendo la oposición más fuerte entre quienes permanecen en el país.