Racismo estructural bajo el Estado de bienestar finlandés

La importancia de comprender el fenómeno y debatirlo en la actualidad. Un enfoque constructivo.

Imagen: Adriana Vitorino

Aunque la ciencia ha abandonado el concepto de raza, sus consecuencias históricas siguen atravesando las instituciones modernas, revelando cómo el racismo puede operar de forma estructural incluso en sociedades que se perciben a sí mismas como igualitarias.

Una breve explicación histórico-científica

El concepto de “razas” no es ancestral ni científico: fue formulado en el contexto de la Ilustración europea, cuando naturalistas como Carl Linnaeus, en el siglo XVIII, comenzaron a clasificar a las poblaciones humanas según criterios físicos y geográficos, aplicando a los seres humanos el mismo método utilizado para plantas y animales. Se trataba de un intento de ordenación que reflejaba las jerarquías culturales de su tiempo, no leyes naturales inmutables.

A partir del siglo XX, este modelo comenzó a ser cuestionado. Tras la Segunda Guerra Mundial, la UNESCO reunió a científicos para afirmar que la humanidad constituye una sola especie y que las diferencias entre grupos humanos son graduales y limitadas, sin fundamento para establecer jerarquías raciales.

Esta conclusión fue reforzada por la genética moderna, especialmente por el trabajo de Richard Lewontin, quien demostró que la mayor parte de la variación genética humana ocurre entre individuos de una misma población, vaciando de sentido biológico las clasificaciones raciales.

En este marco, la distinción semántica es central: el prejuicio racial se refiere a actitudes individuales y estereotipos, mientras que el racismo designa un sistema más amplio de ideas y prácticas que transforma esas clasificaciones históricas en desigualdades persistentes.

Un ejemplo práctico de racismo estructural en Finlandia

En Finlandia, el problema del racismo no radica en la ausencia de leyes o valores igualitarios, sino en la dificultad de admitir que las desigualdades raciales persisten a pesar del Estado de bienestar.

Estudios de correspondencia realizados en Finlandia desde la década de 2010, en los que se envían currículums ficticios idénticos a empleadores, variando únicamente el apellido, revelan un patrón consistente de desigualdad en los procesos de selección.

En una investigación publicada en 2020 por el sociólogo Akhlaq Ahmad, de la Universidad de Helsinki, los candidatos con nombres típicamente finlandeses recibieron significativamente más invitaciones a entrevistas que candidatos igualmente cualificados con apellidos extranjeros.

Resultados similares fueron confirmados por un estudio de gran escala encargado por el Ministerio de Empleo y Economía y difundido por Yle en 2025, que analizó cerca de 10.000 candidaturas. Incluso cuando los candidatos indicaban dominio del idioma finlandés y formación obtenida en el país, los nombres asociados a minorías étnicas continuaban en clara desventaja.

Estos trabajos son hoy una referencia central en el debate sobre la discriminación estructural en el mercado laboral finlandés.

Reflexión personal

A lo largo de esta investigación me enfrenté a una incomodidad necesaria: comprender que, aunque históricamente me he posicionado contra el racismo, yo también estaba inserta —y participaba— en una estructura social más amplia.

Al vivir y observar la vida cotidiana en Finlandia, marcada por un sólido Estado de bienestar, seguridad y convivencia entre múltiples culturas, entendí que el racismo va mucho más allá del color de piel o de las intenciones individuales.

Se manifiesta en expectativas, silencios, criterios considerados neutrales y decisiones que parecen naturales.

Reconocerlo no fue sencillo, pero sí transformador.

Comprendí que combatir el racismo exige algo más que indignación moral: exige disposición para revisar privilegios, automatismos y certezas.

Este recorrido personal refuerza una convicción central de este texto: el racismo no es una desviación moral aislada, sino una estructura que atraviesa las sociedades, incluso aquellas comprometidas con la igualdad y la justicia social, como Finlandia.

Adriana Vitorino, colaboradora de Finlandia Hoy

Fuentes complementarias de investigación: HonestThinking.org, AABA, Biologyinsights.com, TheBMJ

Bibliografía recomendada:

Niemi, M.K. & Houni, T. (eds) (2018). Media & Populismi: Työkaluja kriittiseen journalismiin. Tampere: Vastapaino.

Ahvio, J. (2018). Sananvapaus uhattuna Suomessa: Vihapuhe, ihmisoikeudet ja media. Helsinki: Kuva ja Sana.

Haasio, A. & Mattila, M. (2021). Suvaitsematon Suomi: Suvaitsemattomuuden historia. Helsinki: Avain.

Jahnukainen, M., Kalalahti, M. & Kivirauma, J. (eds.) (2019). Oma paikka haussa: Maahanmuuttotaustaiset nuoret ja koulutus. Helsinki: Gaudeamus.