
El presidente del Partido de Centro (Keskusta), Antti Kaikkonen, expresó su sorpresa ante la negativa del primer ministro finlandés, Petteri Orpo (Coalición Nacional, KoK), a iniciar un proceso de colaboración parlamentaria para afrontar la crisis financiera que atraviesan las áreas de bienestar.
El jueves, los partidos de la oposición solicitaron conjuntamente a Orpo que impulsara un trabajo multipartidista para buscar soluciones al déficit creciente en el sistema de servicios sociales y sanitarios (sote). Sin embargo, ni el primer ministro ni el presidente del grupo parlamentario de la Coalición Nacional, Jukka Kopra, acogieron la propuesta.
“Considero esta actitud algo altiva”, señaló Kaikkonen en declaraciones a Helsingin Sanomat.
Según explicó, recientemente se han logrado consensos amplios en cuestiones de gran relevancia, como el aumento del presupuesto en defensa y la creación de un freno al endeudamiento. “La crisis del sote es un asunto igual de importante y requiere la misma seriedad”, afirmó.
Piden retrasar la obligación de cubrir los déficits
La oposición reclama que se posponga hasta 2026 la obligación de las áreas de bienestar de equilibrar sus cuentas. El Gobierno ha insistido en que, si no lo logran dentro del plazo previsto, el Estado dejará de cubrir los déficits futuros. Las situaciones más delicadas se encuentran en Keski-Suomi y Itä-Uusimaa.
Kaikkonen considera que, aunque el problema es estructural, la solución más inmediata sería ampliar el plazo: “Es un primer auxilio, y es una petición que llega desde varias regiones”.
El líder centrista adelanta que su partido presentará en noviembre un paquete de propuestas para corregir el sistema sanitario. Aun así, insiste en que el ofrecimiento de cooperación al Gobierno es sincero y necesario. “Sería sensato iniciar cuanto antes un trabajo conjunto que trascienda las fronteras partidistas”, subrayó.
Preguntado por la posibilidad de que la negativa del primer ministro se deba a la falta de propuestas concretas por parte de la oposición, Kaikkonen lo descarta: “Hemos presentado iniciativas y estamos dispuestos a plantear más”.
Propuesta: trasladar los costos de transporte de Kela a las áreas
Entre sus ideas, Kaikkonen mencionó la posibilidad de que las áreas de bienestar asuman los costos de los transportes cubiertos por Kela, la institución de seguridad social.
En su opinión, el cierre de servicios locales puede parecer económicamente razonable desde el punto de vista contable, pero genera gastos adicionales en transporte para los ciudadanos y para Kela, cuya factura termina asumiendo el Estado. “Son los mismos impuestos, sólo que desde otra partida”, señaló. Si estos gastos se trasladaran a las áreas, “quizá dejaría de parecer rentable cerrar servicios de proximidad”.
El impacto de las subidas salariales y los costos iniciales del sote
En la Coalición Nacional se ha señalado que las subidas salariales acordadas en 2022 para el personal sanitario han presionado las finanzas regionales. Kaikkonen reconoce que, aunque los profesionales merecen su remuneración, estos aumentos han contribuido a la crisis.
A ello se sumaron factores como la inflación elevada y los altos costes de los médicos subcontratados. “El sote comenzó en un entorno muy complicado”, lamentó.
Una reforma incompleta
La reforma del sistema sote, que estableció las actuales 21 áreas de bienestar, fue aprobada en el Gobierno anterior encabezado por Sanna Marin (SDP), del cual el Partido de Centro también formó parte. Kaikkonen admite que la reforma llegó “incompleta” al final de la legislatura.
“No fue perfecta ni quedó totalmente terminada. Ahora que tenemos experiencia de uso, también vemos sus fallos, y es necesario corregirlos”, afirmó. Según él, no era posible anticipar todas las dificultades, incluida la fuerte divergencia entre regiones: mientras algunas enfrentan crisis severas, otras operan sin problemas.
Respecto a la propuesta de reducir el número de áreas para ahorrar costos, Kaikkonen se muestra escéptico: “No creo que una nueva reorganización administrativa resuelva la crisis financiera. La posible fusión de áreas consumiría los ahorros en sistemas informáticos y armonización salarial”.
Y concluyó con ironía: “No es tan simple como pensar que, al unir áreas, los ancianos rejuvenecerían o los enfermos sanarían por arte de magia”.