
Foto: Samantha Azacón / Finlandia Hoy
Finlandia Hoy tuvo la oportunidad de conversar con una médico venezolana que actualmente ejerce en Finlandia, durante una pausa en los Lääkäripäivät, el mayor encuentro médico nacional de Finlandia, realizado en el Messukeskus de Helsinki. Se trata de Agueda Azacón, médico venezolana, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Azacón llegó a Finlandia por primera vez en 2009. Tras regresar durante algunos años a su país de origen, volvió definitivamente en enero de 2016, decidida a construir su futuro profesional en el sistema de salud finlandés.
«De corazón soy geriatra”, comenta, aunque actualmente trabaja en medicina familiar. Desde su rol como médica de terveyskeskus (centro de salud), atiende pacientes de todas las edades, lo que le permite abordarlos de manera integral, influir de forma más amplia en su salud a largo plazo y construir relaciones médico-paciente más duraderas.
Lejos de la rutina, describe su trabajo como dinámico y estimulante: «Me parece divertido porque no hay rutinas. Cada día es una nueva aventura por descubrir. Puedo manejar tanto casos agudos y emergencias como enfermedades crónicas».
Un proceso largo, exigente y profundamente transformador
Al preguntarle cómo ha sido su recorrido profesional en Finlandia, Azacón no duda en ser honesta.
“Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil”, afirma. Obtener la licencia médica finlandesa fue, según explica, un proceso largo, a veces tortuoso, emocionalmente agotador, pero finalmente fructífero. Largo, porque no solo implica aprender finés, y finés médico, sino también realizar prácticas médicas supervisadas, generalmente en hospitales, mientras se presentan dos exámenes escritos.
Tras esa etapa, se obtiene una licencia médica temporal por dos años. Al finalizar ese período, se presenta un tercer examen, el examen final, que consiste en realizar consultas médicas reales en un centro de salud. Estas consultas son grabadas y posteriormente evaluadas por un comité académico de la Universidad de Tampere.
«Tortuoso, porque no siempre las cosas salen como se planean y la duración del proceso no depende únicamente de uno. Emocionalmente agotador, porque junto al duelo migratorio, lograr equilibrio y paz requiere atravesar muchas tormentas», explica. «Pero ha sido fructífero, porque hoy puedo mirar atrás y reconocer no solo todo lo que he logrado, sino todo lo que he aprendido, tanto como profesional de la salud como persona».
Los desafíos de ejercer la medicina en Finlandia
Para la doctora Azacón, el mayor desafío ha sido precisamente el proceso de validación profesional.
«Una vez superado eso, lo demás se logra con la práctica diaria», señala con una sonrisa. Entre los retos cotidianos menciona el manejo de un alto volumen de pacientes sin que el cansancio afecte el dominio del idioma:»¡Manejar un gran número de pacientes sin que el agotamiento afecte tu finés o cualquier otro idioma que hables!».
También destaca la necesidad de adaptarse a horarios de consulta estrictamente establecidos, incluso cuando el médico quisiera dedicar más tiempo a la conversación con el paciente.
Dos maneras distintas de ejercer la medicina
Las diferencias entre practicar medicina en Venezuela y en Finlandia son profundas, y, según Azacón, tienen tanto aspectos positivos como negativos. “En Finlandia se cuenta con todos los recursos e insumos necesarios, y el sistema de datos médicos permite acceder rápidamente a toda la información del paciente, algo que en Venezuela no siempre es posible”, explica.
Otro contraste importante es el modelo organizacional. En Finlandia no existe una jerarquía rígida como la que predomina en la cultura médica latinoamericana. Esto reduce el estrés laboral, aunque al mismo tiempo incrementa el grado de compromiso individual.
En cuanto a la relación médico-paciente, señala que en Finlandia tiende a ser más distante.
«Y ahí es donde los médicos latinos podemos marcar la diferencia. Nuestra calidez, cercanía y alegría innatas son muy bien recibidas por los pacientes finlandeses».
Racismo y discriminación: una experiencia aislada
Diversos estudios europeos han situado a países como Austria, Alemania y Finlandia entre aquellos donde se reportan mayores experiencias de discriminación. Al preguntarle si ha vivido o percibido situaciones de racismo en el ámbito profesional, Azacón responde con cautela.
“Solo una vez”, relata.
“Irónicamente, fue de parte de otra médica que también era extranjera”.
Añade que, en general, su experiencia con los pacientes ha sido positiva. Muchos solicitan volver a atenderse con ella, algo que atribuye, en parte, a las diferencias culturales.
Una historia de perseverancia
Para el año 2024, uno de cada diez trabajadores en Finlandia es de origen extranjero. El sector de la salud y los servicios sociales se ha consolidado como uno de los pilares de esta integración, empleando al 16 % de los inmigrantes ocupados en el país. De hecho, los profesionales de origen migrante ya representan el 9 % de la fuerza laboral total en este sector.
La trayectoria de Agueda Azacón se convierte en un reflejo claro de la resiliencia de muchos profesionales de la salud migrantes que, pese a los obstáculos lingüísticos, burocráticos y emocionales, logran integrarse, ejercer su vocación y aportar un valor fundamental al sistema de salud finlandés.