
La cadena pública finlandesa Yle escuchó a extranjeros que pagan para entregar comida por unos pocos euros por hora. 
Con el desempleo alcanzando niveles récord en Finlandia, unas 20 000 personas están esperando cuentas de repartidor de Wolt, lo que ha generado un mercado donde muchos pagan para usar la cuenta de otra persona. 
Ex repartidores de Wolt explican cómo funciona este sistema de alquiler de cuentas. Los entrevistados 18 repartidores cuentan que pagan centenares de euros al mes por usar otra cuenta. Las cantidades mencionadas incluyeron: 900, 850, 600, 550 y 450 euros al mes, normalmente pagados en efectivo.
Algunos entregan una tarifa fija mensual, mientras que otros ceden parte de sus ganancias —en algunos casos hasta un tercio de lo que ganan en un día. Los titulares de cuentas suelen ser antiguos repartidores que ahora tienen otras fuentes principales de ingresos y alquilan sus cuentas para ganar dinero extra. 
Todas las personas hablaron bajo condición de anonimato porque usar su nombre real podría poner en riesgo su sustento. La mayoría de los entrevistados eran de Pakistán, India, Bangladesh y Nepal. La mayoría dijeron que vinieron a Finlandia para estudiar o acompañando a sus parejas.
Los repartidores dijeron que sus ganancias por hora a menudo se reducen a sólo unos pocos euros. Hacer entregas en coche, en particular, aumenta considerablemente los costes del trabajo. 
Wolt respondió por correo electrónico que no acepta prácticas de economía informal ni evasión fiscal y que tiene mecanismos para monitorear y reportar actividades ilegales si se detectan. La empresa aclaró que no tiene relación contractual con la persona que alquila una cuenta, y que seguir la ley es responsabilidad del titular de la cuenta. 
Los repartidores suelen alquilar cuentas en grupos de Facebook dedicados a Wolt y a su competidor Foodora, y cuando alguien ofrece una cuenta, los comentarios se llenan rápidamente de interesados. 
Finlandia tiene la tasa de desempleo más alta de Europa, y encontrar trabajo puede ser especialmente difícil para quienes no dominan el finés, incluso si tienen títulos universitarios. 
Uno de los repartidores resumió su situación: «Deberían preguntarse por qué ni un solo hombre o mujer finlandés trabaja como repartidor. Sólo los inmigrantes hacen este trabajo. Eso es porque este trabajo es realmente, realmente malo. Incluso entre los limpiadores hay finlandeses — pero no en nuestro tipo de trabajo.»
Fuente: Yle