Molotov y Mala Rodríguez la rompen en Suecia

Foto: David Cáceres / Finlandia Hoy

Molotov y Mala Rodríguez incendian Estocolmo en una noche histórica para el rock latino

Estocolmo 17 de junio 2026. 

Ver a Molotov en vivo siempre tiene algo de descarga eléctrica. Verlos en tierras nórdicas, lejos de México y de los circuitos habituales del rock latinoamericano, tiene además el sabor de una excepción. La noche del 16 de junio de 2026, el histórico escenario de Cirkus, en Djurgården, muy cerca de Gröna Lund, se convirtió en punto de reunión para una comunidad diversa que llegó con una mezcla de nostalgia, curiosidad y urgencia festiva: había que cantar, saltar y gritar como si la distancia con América Latina se redujera a la duración de un concierto.

La banda mexicana llegó a Estocolmo en el marco de su gira internacional por el 30 aniversario, una celebración que ha llevado sus himnos por distintos territorios y que ahora cruza Europa con una energía intacta. En el caso del tramo europeo, la gira es organizada por Deputamadre Club Europa, plataforma que ha convertido esta temporada en una oportunidad poco común para ver a referentes de la música latinoamericana en recintos del norte, centro y sur del continente.

Foto: David Cáceres / Finlandia Hoy

Y ese fue precisamente uno de los grandes valores de la noche: la rareza. No todos los días una banda como Molotov, nacida del ruido político, la sátira frontal y el mestizaje entre rock, rap, funk y punk, aparece en un escenario escandinavo. Para el público latino residente en Suecia, fue un puente emocional con México y con toda una memoria generacional. Para los asistentes suecos y europeos, una muestra directa de por qué Molotov sigue siendo una de las agrupaciones más explosivas del rock en español.

Antes del estallido principal, Mala Rodríguez tomó el escenario con la autoridad de quien no necesita permiso para ocupar el centro. Su presencia como telonera de la gira europea no funcionó como simple antesala, sino como declaración artística propia. La Mala llevó su fraseo seco, su magnetismo andaluz y esa mezcla de hip hop, flamenco urbano y actitud desafiante que la ha convertido en una voz fundamental de la música en español. Su participación elevó la noche desde el comienzo y preparó el terreno para una descarga más amplia, más híbrida y más contundente.

Uno de los momentos más celebrados llegó cuando Mala Rodríguez volvió a aparecer junto a Molotov para cantar al lado de la banda. La colaboración sobre el escenario rompió la división tradicional entre artista invitada y grupo principal: fue un cruce de lenguajes, generaciones y geografías. La aspereza verbal de Molotov encontró una contraparte natural en la cadencia filosa de la Mala, dando a la noche un carácter especial dentro de la gira europea.

Foto: David Cáceres / Finlandia Hoy

Cuando Molotov tomó el control del escenario, Cirkus respondió como una olla a presión. Micky Huidobro, Paco Ayala, Randy Ebright y Álvaro Contreras desplegaron el repertorio que ha marcado a varias generaciones desde los años noventa. Sonaron himnos como “Gimme tha Power”, “Frijolero”, “Parásito”, “Chinga tu Madre” y “Puto”, canciones que siguen funcionando como manifiestos, bromas pesadas, desahogos colectivos y retratos incómodos de la realidad política y social.

“Gimme tha Power” fue, como era de esperarse, uno de los puntos más altos. Su carga crítica no ha perdido vigencia y, cantada en Estocolmo por un público multinacional, adquirió una resonancia distinta: ya no era solo una canción mexicana, sino un grito compartido contra el abuso, el cinismo y la desigualdad. “Frijolero”, por su parte, volvió a demostrar la capacidad de Molotov para convertir la ironía en una herramienta de denuncia, mientras “Puto” cerró filas entre los asistentes con la fuerza de un clásico inevitable.

La noche tuvo algo de fiesta, pero también de reivindicación cultural. En un escenario europeo, lejos de los grandes centros latinoamericanos, Molotov demostró que sus canciones todavía viajan con potencia, que su humor corrosivo sigue encontrando público y que su mezcla de irreverencia, crítica social y riffs directos conserva una vitalidad difícil de replicar.

El entorno también aportó a la atmósfera. Cirkus, con su aire clásico y su ubicación en una de las zonas más reconocibles de Estocolmo, ofreció un marco particular para una banda acostumbrada a escenarios de alta intensidad. La cercanía con Gröna Lund añadió un contraste casi cinematográfico: el espíritu de parque, verano nórdico y postal turística frente a una banda que hizo temblar la sala con lenguaje callejero, distorsión y rabia festiva.

Molotov continúa ahora su recorrido europeo durante el verano de 2026, con nuevas fechas en el centro y el sur del continente. La parada sueca dejó una confirmación clara: a tres décadas de su nacimiento, la banda no vive únicamente de la nostalgia. Sus canciones siguen respirando en directo, siguen provocando respuesta física y continúan conectando con públicos que, aunque estén a miles de kilómetros de México, entienden perfectamente el poder de un coro lanzado sin pedir disculpas.

La de Estocolmo fue una noche fantástica, rara y necesaria. Un recordatorio de que el rock latino también tiene lugar en el norte de Europa, de que Mala Rodríguez mantiene intacta su fuerza escénica y de que Molotov, después de treinta años de ruido, sátira y provocación, sigue haciendo exactamente lo que mejor sabe hacer: prender fuego al escenario.

Puedes seguir más del tour en europa en los siguientes sitios webs:

https://deputamadreclub.eu

https://www.molotovband.com