La salud de las mujeres en Finlandia: ¿es hora de un enfoque diferencial?

Por: Adriana Posso Rodríguez

Foto de Manuel Camacho-Navarro.

Por iniciativa de la ministra de Seguridad Social, Sanni Grahn-Laasonen, el Ministerio de Asuntos Sociales y Salud ha puesto en marcha los preparativos para una estrategia nacional de salud femenina. El objetivo es recopilar información sobre la salud de las mujeres e identificar soluciones que promuevan su bienestar, su salud y su capacidad laboral.

La iniciativa surgió a partir de la mesa redonda celebrada el pasado 18 de marzo, en la que se concluyó que persisten desafíos relacionados con la salud de las mujeres que continúan sin diagnosticarse adecuadamente o reciben una atención insuficiente.

Algunos temas pendientes en la salud de las mujeres en Finlandia

Ser uno de los países más avanzados en igualdad de género dentro de Europa y contar con un Estado de bienestar consolidado no significa que no existan asuntos por resolver en torno a la salud de las mujeres.

La menopausia, la migraña, la endometriosis y los problemas de salud mental afectan a millones de mujeres en distintas etapas de la vida. Sin embargo, persisten deficiencias en su reconocimiento, diagnóstico y tratamiento.

Esta realidad también se refleja en las cifras. Un estudio de la Universidad de Helsinki encontró que el 29 % de las mujeres de mediana edad reportaba dolor crónico, frente al 24 % de los hombres, mientras que el dolor crónico incapacitante también era más frecuente entre ellas. Asimismo, datos del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional muestran que aproximadamente el 8 % de las mujeres trabajadoras experimenta agotamiento laboral, frente al 5 % de los hombres. Estas diferencias evidencian que algunos problemas de salud femenina continúan teniendo un impacto significativo tanto en el bienestar como en la capacidad laboral de las mujeres.

Sanni Grahn-Laasonen no se equivoca al afirmar que, aunque las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población, existe menos investigación disponible sobre su salud y, en algunos ámbitos, reciben menos atención especializada que los hombres. Esto ocurre tanto en afecciones ginecológicas como en enfermedades crónicas cuyos síntomas suelen manifestarse de manera diferente en las mujeres y, por ello, pueden pasar desapercibidos.

La meta del Ministerio es contar con una estrategia capaz de responder a estos desafíos a partir de 2027.

El enfoque debe tener un sistema de salud para atender adecuadamente a mujeres y niñas

Según el Ministerio, ya se han adoptado numerosas medidas para promover la salud y el bienestar de las mujeres. Por ejemplo, actualmente existe nueva información para reconocer los síntomas de la menopausia tanto en el ámbito laboral como en la atención sanitaria ocupacional.

El Gobierno también ha aumentado los reembolsos de las consultas ginecológicas financiadas por Kela, redujo el IVA de los productos de higiene menstrual y ha destinado recursos para la elaboración de guías clínicas sobre endometriosis.

Sin embargo, obtener una histerectomía total después de largos períodos de espera, aun cuando existan sangrados abundantes, anemia diagnosticada y patologías ginecológicas que afectan gravemente la calidad de vida, sigue siendo una experiencia que muchas mujeres describen como un reto para la paciencia y la resistencia emocional.

Los estudios muestran además que los síntomas asociados a la menopausia pueden verse agravados por factores como el estrés laboral, el bajo apoyo social y los entornos de trabajo altamente exigentes. Esto demuestra que la salud femenina no puede analizarse únicamente desde una perspectiva clínica, sino también desde las condiciones sociales y laborales que rodean la vida de las mujeres.

Todo ello conduce a una conclusión evidente: Finlandia necesita una estrategia integral de salud con enfoque diferencial.

Cuerpos diferentes, atención de salud diferente

¿A qué nos referimos cuando hablamos de enfoque diferencial?

El sistema de salud debe reconocer que, debido a las diferencias biológicas y a las circunstancias sociales que rodean a las personas, no siempre es posible ofrecer exactamente las mismas respuestas para todos.

No puede existir un modelo rígido de atención psicológica o psiquiátrica diseñado bajo los mismos parámetros para hombres y mujeres cuando ellas pueden enfrentar cambios hormonales periódicos que afectan su bienestar emocional, o atravesar procesos como el embarazo, el posparto y la menopausia, con repercusiones significativas sobre su salud mental.

No es una novedad que las mujeres experimentan síntomas persistentes y enfermedades prolongadas con mayor frecuencia que los hombres, ni que suelen enfrentar retrasos más largos para obtener determinados diagnósticos.

En Finlandia, el mercado laboral continúa estando fuertemente segregado por género. Las mujeres siguen concentrándose en sectores relacionados con el cuidado, la educación y los servicios, ámbitos que suelen presentar elevados niveles de exigencia física y emocional. A ello se suma una distribución todavía desigual de muchas responsabilidades familiares y de cuidado.

Todo esto repercute directamente en la salud y en la capacidad laboral de las mujeres.

La igualdad no consiste únicamente en ofrecer los mismos servicios a todos, sino en reconocer que hombres y mujeres pueden enfrentar riesgos y necesidades sanitarias diferentes.

Una mirada más amplia a la salud

Los problemas estructurales que afectan la salud de las mujeres no son exclusivos de Finlandia. La salud sexual y reproductiva continúa siendo objeto de debate en muchas regiones del mundo, e incluso algunos servicios relacionados con estos derechos se han debilitado en determinados países.

Por ello, Finlandia tiene la oportunidad de desempeñar un papel activo en la construcción de soluciones innovadoras que combinen investigación científica, prevención y acceso oportuno a los servicios de salud.

Un enfoque diferencial también debería prestar atención a quienes enfrentan múltiples factores de vulnerabilidad simultáneamente: mujeres migrantes, personas con discapacidad, mujeres mayores o personas con enfermedades crónicas. Diseñar sistemas más integrados evitaría trámites innecesarios y facilitaría un acceso más equitativo a los servicios.

No se trata de proponer privilegios para las mujeres. Se trata de reconocer que las diferencias existen y que ignorarlas puede generar nuevas formas de desigualdad.

¿Quiénes estarán al frente de la estrategia?

Las bases para la elaboración de esta estrategia fueron establecidas durante la primavera y ahora comienza una fase de preparación más exhaustiva. Esta labor contará con el apoyo de un grupo de trabajo designado por el Ministerio de Asuntos Sociales y Salud, que inició sus funciones el pasado 12 de junio.

El grupo está integrado por expertos procedentes de universidades, organizaciones del mercado laboral, entidades de la sociedad civil, empresas, organismos públicos y otros grupos de interés.

La secretaria de Estado Laura Rissanen preside el grupo de trabajo, mientras que Antti Koivula, director general del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional, actúa como vicepresidente.

Se espera que la estrategia nacional de salud femenina esté finalizada a comienzos de 2027.

Más allá de la elaboración de un documento oficial, el verdadero reto será convertir sus conclusiones en cambios concretos para las mujeres que cada día esperan diagnósticos más rápidos, tratamientos oportunos y un sistema sanitario capaz de comprender que la igualdad también pasa por reconocer las diferencias.

Fuente: Ministerio de Asuntos Sociales y Salud