
Flow Festival 2026: dos jornadas de pop, electrónica, punk, moda y gastronomía en Suvilahti
El Flow Festival volvió a ocupar el paisaje industrial de Suvilahti con una programación que durante sus dos primeras jornadas combinó grandes conciertos, música electrónica, punk, moda, gastronomía y conversaciones sobre tecnología y cultura. El viernes y el sábado reunieron a decenas de miles de personas en Helsinki y mostraron una de las caras más eclécticas del festival finlandés.
La jornada inaugural del viernes comenzó con entradas agotadas y 32.000 asistentes. Entre los nombres más destacados estuvo Zara Larsson, que llevó al escenario principal un espectáculo de pop de gran formato, apoyado en una interpretación vocal contundente y una estética visual pensada para convertir el concierto en uno de los grandes momentos de la noche.

La electrónica encontró uno de sus principales puntos de encuentro en el Silver Arena. Allí, Disclosure hizo bailar al público con una sucesión de temas reconocibles y una producción construida para un espacio multitudinario. En el mismo recinto, la francesa Oklou optó por una propuesta completamente diferente: voces delicadas, atmósferas envolventes y un lenguaje visual más íntimo marcaron su primera actuación en Finlandia.

El Front Yard, instalado junto a la antigua central eléctrica de Hanasaari, se consolidó como uno de los espacios más dinámicos del festival. Kettama y DJ Gigola protagonizaron una de las sesiones más concurridas del viernes bajo una instalación artística creada por Ausgang Studio, integrando música, arquitectura industrial y arte contemporáneo en una misma experiencia.
Flow incorporó además la moda de una forma especialmente visible. Una performance comisariada por MASTERMINTTU presentó las creaciones del diseñador emergente kboy y trasladó la pasarela al entorno industrial del festival. La propuesta reforzó una tendencia ya habitual en Suvilahti: la ropa del propio público forma parte del lenguaje estético del evento, donde la moda funciona también como herramienta de expresión personal.
El sábado cambió radicalmente de registro con la llegada de Turnstile, una de las bandas más influyentes de la nueva generación del punk y el hardcore estadounidense. Su actuación en el escenario principal fue explosiva, física y participativa: el público respondió con saltos, pogos y una energía colectiva que convirtió el concierto en uno de los episodios más intensos del fin de semana. La banda demostró cómo el hardcore puede ocupar un gran escenario sin perder la crudeza ni la cercanía que definen al género.


En un registro completamente distinto, Florence + The Machine ofreció uno de los conciertos más emotivos de la jornada. Florence Welch combinó teatralidad, una poderosa presencia escénica y momentos de gran intensidad vocal, creando una atmósfera que contrastó con la descarga punk que había vivido el público horas antes.
Uno de los momentos más singulares de la tarde llegó con Arthur Verocai. El compositor y director brasileño actuó acompañado por los 27 músicos de la orquesta AUKSO, creando un contraste poco habitual dentro de un gran festival de música popular. Bajo la luz de la tarde de Helsinki, sus arreglos orquestales aportaron una dimensión sofisticada y cinematográfica a la programación.
La escena finlandesa tuvo su representación en OLGA, una de las figuras actuales del pop nacional, que presentó un espectáculo concebido a escala de grandes recintos. Su actuación confirmó la presencia creciente de artistas locales capaces de compartir espacio en el programa con figuras internacionales de primer nivel.


La noche dejó además espacio para distintas vertientes de la música de baile. Honey Dijon reunió a una multitud con una sesión de house en Front Yard, mientras Todd Terje recorrió varios estilos en Heineken Backyard. Nu Genea, por su parte, llevó al Silver Arena su mezcla de ritmos mediterráneos y grooves contagiosos, en una actuación que convirtió el espacio en una pista de baile.


Más allá de la música, la gastronomía tuvo un papel protagonista. Más de 40 restaurantes participaron en la oferta culinaria del festival, con propuestas que iban desde cocina más elaborada hasta formatos de street food. El restaurante Vintero fue elegido ganador del concurso Sustainable Food gracias a una propuesta valorada tanto por criterios de sostenibilidad como por una degustación del jurado.
El programa Flow Talks añadió otra dimensión al fin de semana. En Tiivistämö se organizaron conversaciones sobre inclusión, inteligencia artificial y diseño, mientras el formato periodístico Musta laatikko, producido por Helsingin Sanomat, abordó cuestiones relacionadas con la ciencia, la tecnología y la situación cultural de Estados Unidos.

Con pop, electrónica, punk, gastronomía, moda y debate público conviviendo dentro del mismo recinto, las dos primeras jornadas de Flow Festival demostraron que su identidad sigue construyéndose mucho más allá de los escenarios principales.
