
Cada 8 de marzo, durante el International Women’s Day, Finlandia suele aparecer en los rankings internacionales como uno de los países con mayor igualdad de género. Sin embargo, detrás de estos indicadores existe una realidad más compleja cuando se analizan las condiciones de las mujeres migrantes.
Igualdad en los rankings, brechas en la realidad
En Finlandia viven aproximadamente 290.000-300.000 mujeres nacidas en el extranjero, lo que representa alrededor del 5 % de la población total del país, según datos de Statistics Finland.
A pesar de vivir en uno de los estados de bienestar más avanzados del mundo, las mujeres migrantes enfrentan una brecha laboral significativa respecto a las mujeres nacidas en Finlandia. Mientras la tasa de empleo de las mujeres finlandesas supera el 70 %, entre mujeres nacidas en el extranjero se sitúa aproximadamente entre 50 % y 56 %. Esta diferencia ha sido documentada en investigaciones de Statistics Finland y estudios sobre integración laboral del European Migration Network.
Las causas de esta brecha son diversas. Entre las más importantes destacan las barreras lingüísticas, la dificultad para el reconocimiento de títulos extranjeros y las interrupciones laborales asociadas al cuidado familiar. Estudios del Finnish Institute for Health and Welfare (THL) muestran además que muchas mujeres migrantes poseen niveles educativos altos, pero terminan trabajando en ocupaciones por debajo de su cualificación, un fenómeno conocido como “sobre-cualificación laboral”.
Existe legislación suficiente y todo lo necesario desde el punto de vista formal para ejercer el derecho al trabajo, pero no se logra el cometido de hacer realidad dicha garantía para muchas mujeres.
Trabajo indispensable, reconocimiento aún distante
En el mercado laboral finlandés, las mujeres migrantes se concentran especialmente en sectores como sanidad y cuidado de personas, limpieza, restauración, comercio minorista e industria alimentaria. Estos sectores cumplen un papel esencial para el funcionamiento de la economía, pero suelen ofrecer salarios más bajos y menor estabilidad laboral. Investigaciones de integración laboral citadas por la OECD muestran que los trabajadores migrantes en Finlandia pueden ganar en promedio entre 10 % y 20 % menos que los trabajadores nativos con características similares.
Las políticas públicas finlandesas también han reconocido esta situación. El Programa de Integración 2024–2027 del gobierno incluye 32 medidas destinadas a mejorar la integración de las personas inmigrantes, con un énfasis especial en mujeres y madres migrantes. Entre sus objetivos se encuentran promover el empleo de las madres inmigrantes, ampliar su acceso a formación laboral y educación, facilitar clases de finlandés o sueco en el lugar de trabajo y apoyar la integración de las familias inmigrantes en la sociedad finlandesa.
El programa prevé además una financiación de cinco millones de euros anuales a partir de 2025 para fortalecer la integración y mejorar las oportunidades laborales de las madres migrantes en Finlandia.
A lo anterior se suman desafíos sociales. Encuestas del Finnish Institute for Health and Welfare (THL) señalan que algunas mujeres migrantes experimentan aislamiento social, discriminación en el mercado laboral y barreras para acceder a servicios públicos. En ciertos casos, especialmente entre quienes llegaron como refugiadas, también se han identificado mayores riesgos de problemas de salud mental relacionados con experiencias traumáticas previas o dificultades de integración.
Paradójicamente, Finlandia es también uno de los países donde se discute con más fuerza la llamada “paradoja nórdica”: altos niveles de igualdad de género junto con tasas relativamente altas de violencia contra las mujeres. Estudios de la European Union Agency for Fundamental Rights indican que una proporción significativa de mujeres en Finlandia ha experimentado violencia física o sexual en algún momento de su vida. Investigaciones nacionales muestran que las mujeres migrantes pueden enfrentar riesgos adicionales debido a factores como dependencia económica o desconocimiento de los sistemas de apoyo.
Sin embargo, los estudios también muestran señales positivas. Con el paso del tiempo, la participación laboral de las mujeres migrantes aumenta significativamente, especialmente cuando dominan el idioma y acceden a redes profesionales. Además, las nuevas generaciones de mujeres con origen migrante están accediendo cada vez más a la educación superior y a profesiones cualificadas. En este Día Internacional de la Mujer, la realidad de las mujeres migrantes en Finlandia recuerda que la igualdad no es solo una meta nacional, sino también un proceso de integración que debe incluir plenamente a todas las mujeres que hoy forman parte de la sociedad finlandesa.